Embarazo prematuro

A) Me pasé toda la clase diciendo “qué Embarazo prematuro” cuando “compañera que me hace pingüinitos de papel” me lo contó.
Resulta que según mi amiga María, yo no soy humana. Simplemente, por la sencilla razón de que no voy por la calle haciendo repasos de arriba a abajo a cualquier chico que veo, ni me encapricho con alguien que me cruzo por el cine o en la cafetería de la facultad todos los jueves. ¿¿QUÉ VOY A HACERLEEEEE?? Es sólo que no me fijo. O mejor dicho: me fijo en otras cosas que no me llegan por el sentido de la vista precisamente.

PEROOOO, PEROOOO, PEROOOOOO, a veces, Y SÓLO A Embarazo precoz, alguien se me mete en las retinas casi por casualidad (nota mental: decírselo a María para que se quede tranquila) y me gusta imaginar quién será, de dónde vendrá, a dónde irá, por qué está ahí, de qué hablaríamos… Y algo parecido me había pasado con *él*. Lo veía TODOS los días al volver del gimnasio porque está estampado en el cristal del banco (banco como caja de ahorros, no lugar para sentarse, ¡hay que tener cuidado con las palabras polisémicas!) que hay al lado de mi casa… ahí, de cuerpo entero, presidiendo un anuncio de… ¿hipotecas? ¿créditos? Vaaaleeee, ni idea.

Me parecía guapísimo y muy atractivo, y me entretenía pensando en cómo sería su vida. Alguna vez pensé hablaros de él. ¿De dónde sería? ¿Estudiaría? ¿Trabajaría? ¿Cómo se llamaría? Fui consciente enseguida de la enorme barrera que separa un anuncio de la realidad y de que ese chico sólo era una pegatina en el cristal de un banco y que precisamente eso, y sólo eso, era lo que había hecho que me fijará en él. El hecho de saber creer que era alguien aqui, que no existía, a quien nunca podría llegar a conocer…

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡PUES JAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!! Respiroooo, cojo aire, lo suelto, aaaaaaauuuummmmm. Llega a clase “compañera que me hace pingüinitos de papel” toda sulfurada:
-¡Y ENCIMA EL CAPULLO ESTE! Es que es imbécil, es idiota, yo no sé cómo sigue ahí, pero por su culpa, blablablabla, el otro día me suelta que blablablabla, lo que pasa es que está enchufado porque blablablabla, y para colmo, ¡TENGO QUE VERLO TODOS LOS DÍAS CUANDO PASO POR EL BANCO! Es el chico este que sale en el anuncio de “nombre del banco”, ¿lo habéis visto?
-¿Es ése de quien llevas hablando mal desde hace años? ¿El repelente? -pregunta Carla.